El món andalús...y olé!

¡Buenos días a todos! ¿Qué tal han ido las vacaciones? Yo, como siempre por estas fechas, disfrutando de la Pascua en Onda, mi pueblo, donde la oferta es inmensa, aunque yo siempre me decanto por la "Pasqua Sonora": orquestas, comidas, cenas, grupos locales, mesón, etc. Aquí os dejo el programa, que todavía nos queda un fin de semana por disfrutar, por si queréis apuntaros:
 
 
Después de un sábado intenso con mis amigos, el domingo también prometía, pero en vez de ir a comer paella, fuimos a uno de nuestros sitios favoritos: "El món andalús", un restaurante pequeño y familiar que se encuentra en la C/ Ceramista Mundina, 4 (Onda, Castellón), y que cumple varios requisitos deseables para cualquier restaurante: tiene brasa (BIEN), buen precio (BIEN), comida espectacular (¡¡¡BIEN!!!) y al lado de casa (OLE, OLE y OLE). Empezamos la tradición yendo a comer los viernes de Fira d'Onda (en octubre, cuando son las fiestas de nuestro pueblo) y ahora esa tradición se ha extendido a cualquier viernes o sábado que quedemos, o incluso al Domingo de Pascua, un día de los que están marcados en rojo en el calendario. El trato que nos dan es buenísimo desde el primer día, y la comida que pedimos es casi la misma desde entonces, reconozco que no innovamos mucho, ¡¡pero para qué vamos a cambiar si nos encanta!!
 
El otro día cuando fuimos a comer, les comenté a mis amigos que se merecían una entrada en el blog, por su cocina sencilla pero exquisita, con un marcado carácter del sur (el dueño es andaluz, de ahí el nombre del restaurante), pero con familia ondense, una unión que le sienta genial y que hace que siempre quieras repetir. Así que me puse pesada para que nadie tocara un plato antes de que yo hiciera mi foto reglamentaria, aunque tengo que reconocer que de vez en cuando se me olvidaba y me lo tenían que recordar mis amigos...si no fuera por ellos, ¡tendría una entrada a medias! ;)
 
Siempre pedimos todo para compartir, así tenemos más variedad para probar y siempre acabamos llenos: solemos empezar con una tabla de ibéricos (jamón, chorizo y salchichón que nos comimos antes de hacer foto, el ansia viva qué mala es...) y quesos, de la que incluso el otro día repetimos de jamón:
 
 
Todo recién cortado y, por supuesto, buenísimo. Mirad qué colorcito y qué aspecto tiene el jamón...¡ay qué ganas de volver da!  Después, siguiendo nuestra línea, pedimos unas tortitas de camarón, que probé por primera vez el año pasado cuando fui a Sevilla, y desde entonces aquí siempre las pedimos. También cogimos unas croquetas de jamón:
 

 
Para continuar, uno de los mejores platos de este restaurante (y fijo en nuestras comidas y cenas allí): el pulpo a la brasa, con patatas asadas y un aceite para mojar pan que tiene el sabor de la brasa y del pulpo, todo junto. ¿Y sabéis lo bueno que está el final de la pata que se queda más hecho? Mmmmm...
 
 
Con estos entrantes, ya tenemos más que suficiente, así que pasamos a los platos de carne para compartir. También tienen algo de pescado (bacalao gratinado si no recuerdo mal), pero yo, como os he dicho alguna vez, soy muy carnívora y disfruto mucho más con un buen trozo de carne, y si es a la brasa, mejor. Pedimos una versión de tournedó de solomillo a la mostaza: trozos de la parte central del solomillo de ternera envueltos en bacon y bañados en una salsa de mostaza buenísima, que a pesar de que es abundante, siempre nos la acabamos mojando pan:
 
 
Y para terminar, secreto ibérico a la brasa. Una carne muy tierna, grasa (me encanta, sí, lo reconozco) y de la que nunca me canso. Desde que lo probé aquí prefiero no comer secreto en otros sitios, porque no he probado nunca uno tan bueno y tan simple como este:
 
 
Probablemente la carne a la brasa sea lo que más me gusta del mundo. Jajajaja. Ay, que se me hace la boca agua...Para finalizar solemos pedir algo dulce, pero ya no para compartir, sino de forma individual. Os dejo una foto del tocino de cielo que disfrutó un amigo mío ya que yo no pedí nada de postre, directamente pasé a mi té rojo típico de después de las comidas:
 
 
Normalmente, solemos comer con unas cañitas o a veces con un Ribera de Duero, para finalizar con una copita de Baileys después del café. Y todo esto que os he contado, por menos de 20 euros siempre que vamos (17-19) dependiendo de la ocasión. ¡Ah! Y sin necesidad de coger coche, cosa que valoramos mucho todos. Un sitio que os recomiendo, eso sí, ¡reservad antes que es pequeño! ;) Os dejo el link de su página de Facebook donde podéis ver los horarios, teléfono de reservas y también fotos del lugar y de sus platos:
 
 
¡Hasta la próxima experiencia gastronómica!
 
 

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