Taller de Iniciación a la Cata de Vinos (parte I)

¡Buenos días a todos! Como os comenté, he empezado un Taller de Iniciación a la Cata de Vinos. En los últimos años me he ido interesando poco a poco por la enología y cada vez estoy aprendiendo más, aunque aún me queda mucho camino. Todo empezó en un viaje a la zona de Ribera de Duero en el verano de 2012, donde pude visitar varias bodegas de diferentes Denominaciones de Origen, y aprendí bastante de la gente con la que viajé, además de pasármelo muy bien con varias de mis amigas, por supuesto. A partir de ahí, comencé a cultivar esta afición y el verano pasado estuve en La Rioja visitando algunas bodegas y comprando unas cuantas botellas de vino...¡vinimos con el coche cargadito! Todo esto ha ido creciendo y al final decidí apuntarme a este taller, organizado por DiVino Vins (Félix y Mila, unos cracks, en Almazora) e impartido por David Buch, sumiller del Casino Antiguo de Castellón, entre otras muchas cosas.
 
El curso empezó el pasado lunes, y consta de cuatro sesiones, de las cuales hemos hecho sólo dos. Pero me apetecía contaros un poco curiosidades sobre el vino que yo no conocía, y también comentaros cómo va evolucionando el curso por si os interesa alguna vez apuntaros a uno, ¡la verdad que de momento merece la pena!
 
Al principio, empezamos con un poco de teoría. Podéis pensar que se puede hacer pesado o aburrido, pero nada más lejos de la realidad, es una de las clases de teoría más amenas a las que he asistido. El primer día nos repartieron un dossier con la historia de elaboración del vino, los diferentes tipos de uva, las Denominaciones de Origen de nuestro país, los procesos de elaboración de vinos blancos, rosados y tintos, etc. Además, también disponemos de información teórica sobre cómo catar un vino, el cuadro cromático de aromas, la gama de colores, los defectos que se pueden encontrar, temperatura de servicio, conservación...¡muy completo todo! Pero si sólo se quedara en teoría, ¿esto no sería un taller, no? La parte práctica tiene un gran peso, y como es un curso de iniciación, empezamos desde el principio, como si nunca hubiéramos cogido una copa de vino. El profesor ya nos avisó de que cortaría la mano (jeje) a cualquiera que se atreviera a coger la copa por el cáliz, por lo que podéis imaginar que no se me olvidará nunca que la copa hay que cogerla por el tallo o por el pie: es evidente, no podemos modificar ni la temperatura del vino, ni manchar la copa con nuestros dedos. Eso no sería entonces ni una cata ni nada. ¿Y lo de coger una copa de vino y empezar a darle vueltas como si fuéramos los más entendidos del mundo? Ridículo total. La copa de vino se tiene que oler primero a copa parada, para detectar algún aroma extraño o defecto. Y ya después, debemos agitarla para apreciar todos los aromas que se desprenden. Una vez sabido esto, seguro que encontráis a más de un sabidillo haciendo el cuadro en algún restaurante o vinoteca de renombre. Además de este dato, que los que somos amantes del vino ya conocíamos, nos explicaron un par "mentiras del vino", sí sí, mentiras que creemos aceptadas y que a lo mejor os desmontan un poco los prejuicios que teníais antes de leer esto:
 
Mentira número 1: El vino blanco es para el pescado y el vino tinto para la carne.
¡Súper falso! Los vinos blancos maridan bien con pescado, sí. Un tinto le queda perfecto a una carne roja, nadie dice que no. ¿Pero de ahí a decir que no te puedes beber un vino blanco con carne? Pues no es verdad, porque por ejemplo, con una carne blanca hay ciertos vinos blancos que quedarían muy bien. O con una ensalada tropical. No es necesario que sean para pescado o marisco exclusivamente, tenemos un amplio abanico de posibilidades por explorar.
 
Mentira número 2: El vino mejora con la edad.
¡Ayyy, qué mentira más gorda! El vino tiene una fecha de consumo, y está elaborado para consumirlo según sus características. Por ejemplo, un vino joven está elaborado para beberlo al momento, cuanto antes mejor. El día que sale de la bodega es el día óptimo para poder disfrutarlo. Si pasa un año, por ejemplo, habrá perdido parte de su fuerza y ya no lo podremos apreciar en todo su esplendor. En cambio, si hablamos de un reserva, está bien que lo dejemos reposar un tiempo en casa, puesto que el vino se acabará de matizar y, en cuanto lo consumamos, podremos disfrutar más de él. Pero todo esto depende de nosotros: de cómo lo conservemos, dónde y de nuestros conocimientos acerca de lo que necesita. Sólo así podremos disfrutar de una buena copa de vino según la ocasión. El vino es un producto vivo, y como tal, llegará un momento en que "morirá": más del 90 % de los vinos que se hacen en España están pensados para hacer lo que os he comentado. No guardéis vuestras botellas para esa ocasión especial que tendrá lugar de aquí 25 años (a no ser que esté expresamente fabricado para ello) porque os encontraréis de todo menos vino dentro de la botella.
 
¿Qué os parece? ¿Interesante, no? Pues ahora viene una bomba que a mí me dejó ojiplática: Castellón era la cuna vinícola de España en el siglo XIX, hasta principios del XX. Toda una potencia. ¿Cómo os habéis quedado? Era aquí donde se producían los mejores vinos del país, donde más tradición había, donde se exportaban millones de litros a hoteles de gran lujo, por ejemplo en Argentina, donde recomendaban los vinos de nuestra tierra como los mejores a nivel mundial. Si tenéis ya cierta edad, quizá recordéis la historia de algún familiar vuestro que tenía viñas, pero para una chica de 27 años como yo resulta cuanto menos sorprendente. La verdad es que algo sabía porque mi abuelo siempre me había dicho que donde hoy en día hay naranjos y muchos edificios (por ejemplo, en Benicàssim) antes sólo había viñas. Pero desconocía completamente que fuéramos toda una potencia. Después, en 1903, llegó la filoxera, una plaga venida de América originada por un arácnido microscópico, que fastidió las viñas de casi todo el país y a partir de ahí, no pudimos remontar. De hecho, los franceses se interesaron en La Rioja, y según mi profesor, los de nuestra zona no supimos "subirnos al carro". La historia sigue, pero creo que por hoy ya hay suficiente...Lo bueno es que hoy en día hay muchas bodegas de Castellón que están haciendo las cosas bien, poquito a poco. :)
 
El próximo día hablaré de las notas de cata, de cómo diferenciar vinos jóvenes de crianzas, de cómo conocer la procedencia de un vino (aproximada) por el sabor, por la acidez, etc. En fin, todo un mundo. ¡Hasta pronto!
 
 

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